- Beber para calmar los nervios, reducir la presión u olvidar preocupaciones.
- Disminución del apetito.
- Beber de un trago.
- Mentir al respecto.
- Beber a solas cada vez con mayor frecuencia.
- Maltratarse a si mismo o a otros después de haber bebido.
- Emborracharse a menudo.
- Necesitar más alcohol para conseguir el mismo efecto.
- Carácter irritable, resentido o irracional si no se está bebiendo.
- Tener problemas de salud, sociales o financieros debidos a la bebida.
- Inquietud desasosiego, ansiedad, cierto desencanto.
- Discusiones frecuentes sobre todo en el entorno familiar.
- Absentismo laboral especialmente los días después de alguna fiesta. Lunes puentes, festivos en general.
- En algunas ocasiones comienza a llevarse mal con jefes y/o compañeros de su trabajo.
- Pequeña agitación en las extremidades (sobre todo en las manos) y casi siempre al levantarse.
- Algunas arcadas secas por las mañanas que frecuentemente se asocian al consumo de tabaco.
- Llamadas de atención por parte de amigos o familiares con respecto a la forma de beber.
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