En nuestra cultura tan ligada al consumo de bebidas alcohólicas siempre han existido una serie de ideas falsas sobre el alcohol, que fundamentadas algunas veces en mínimas e inconsistentes bases científicas y otras en tradiciones sin fundamento se han ido transmitiendo a través de las generaciones y en la actualidad vuelven con frecuencia a ser relanzadas a través de las campañas publicitarias de la industria alcoholera.
MITO 1: El alcohol da fuerzas y mejora el trabajo físico.
LA VERDAD: No, todo lo contrario. Es un depresor. Reduce la capacidad para pensar, hablar, moverse y todas las demás actividades que te gusta hacer. El alcohol produce una falsa sensación de fuerza porque al actuar sobre el Sistema nervioso central bloquea la sensación de fatiga. En realidad el trabajo físico necesita la energía muscular y los músculos no pueden utilizar las calorías del alcohol pues este no puede almacenarse en ellos; lo que ocurre es que al no detectar la fatiga esta se va acumulando sin que la persona pueda establecer los periodos de descanso necesarios ni el ritmo de trabajo adecuado por lo que se pueden producir lesiones y accidentes o llegar hasta el derrumbamiento físico.
El alcohol tampoco compensa la pérdida de agua y minerales producida por el esfuerzo pues por una parte las bebidas alcohólicas no contienen minerales y por otra la ingestión de alcohol produce una mayor cantidad de orina que hace perder el agua que contienen estas bebidas.