Inicia el alcoholismo su andadura con una primera fase llamada "prealcohólica" en la que la persona, todavía no alcohólica, se inicia a la bebida por razones generalmente de tipo social. El factor "ambiental", señala el punto de partida del proceso alcohólico y constituye el escenario en el que se producen los primeros contactos con el alcohol. Si bien en esta etapa el consumo de bebidas suele ser ya considerable, especialmente si se compara con el de otros individuos que forman su circulo social, el futuro enfermo no llega a caer todavía en la franca embriaguez y estos consumos no sorprenden ni a el ni a sus conocidos, que consideran normal este comportamiento.