Aparentemente el alcoholismo tiene una base química y un componente psicológico, pero no se sabe porqué algunas personas pueden consumir alcohol sin hacerse adictas y otras no. Las investigaciones parecen indicar que hay personas genéticamente predispuestas. Su predisposición bioquímica se activa bebiendo, por lo cual tarde o temprano caen en la dependencia.
Otras personas parecen alcoholizarse debido a las costumbres sociales, a su entorno familiar o a los hábitos adquiridos. Ciertas características psicológicas parecen aumentar el riesgo de alcoholismo. Estas incluyen:
- Depresión.
- Comportamiento hostil y autodestructivo
- Inmadurez sexual.
- Ciertos rasgos esquizoides como: timidez y gusto por la soledad.